lunes, 9 de agosto de 2010

Trámite con barreras


Miras alrededor y todo sigue igual. Ya no están los rayados del semestre pasado, algo cambió. Caras nuevas alrededor tuyo. Entra el profesor y comienza todo de nuevo.

La primera impresión del docente es lo que llama la atención del alumno.

Entró con una chaqueta de terno Pierre Cardin, zapatos lustrados y lentes negros que imponen autoridad. No intenta visualizar quiénes serán sus próximas víctimas. La discreción lo caracteriza. A través de Twitter en su Black Berry hace notar que comenzará la clase. "Modo silencio" en el celular y carraspea su garganta. Espera. Con la mirada pide silencio, de un lado a otro. "Mi nombre es...", "...la pauta de clases está en internet". La clase comienza.

Abre la puerta y entra con postura jorobada. no debe tener más de 35 años. Intenta parecer más joven con ropa de marca. Él sabe que no le funciona su estrategia. Pero aún así no deja de creer que es el mejor. Ya con sus ojos se jacta del conocimiento que tiene. Menciona su nombre y dice: "A ver si alguien sabe... ¿Cuál es..." Esa pregunta lo posiciona como el conocedor único del tema. Más aún, como el "que la lleva", recordando que es joven. Los alumnos saben que es un nerd. Con sus lentes se puede inferir que en su época de colegio le hicieron bullying. "Pobre diablo", se comenta en la clase. Hay que subordinarse a este "nerd-sobrao". Si, es una mezcla extraña, pero existe.

A fin de cuentas no todos son como ellos. No obstante, cuando existe alguien así y sabes que no puedes hacer nada, no te queda otra que limitar tu sentido burlesco y de rechazo.

Hay que hacer el trámite. Estás ahí por un objetivo. Tu carrera.

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