viernes, 1 de octubre de 2010

Flora y fauna del Persa Bío Bío




Tú pones el precio

Hay que entrar con ganas y harta personalidad. El que se achica, tiene el mayor precio. El más valiente, compra lo que quiera por pocas lucas

Entre antigüedades, cachureos, discos de música y una cantidad enorme de ropa se sitúa el mall del pueblo más grande de Santiago, el Persa Bío-Bío. En la salida del metro Franklin se puede encontrar a los vendedores que a viva voz ofrecen sus productos, y tal como se muestra, ya es parte de la cultura de nuestro país desde 1930, cuando estaba la crisis económica en Chile y las personas se instalaban con sus puestos en Franklin.
La gente se acumula como sardinas en el océano que intentan conseguir alimento. El cardumen se dirige de un lado a otro buscando los mejores precios y ofertas.
Los fines de semana se convierten en una marejada. El acuario abre sus puertas a las 10 de la mañana a todo público que desee vestirse, escuchar música, entre otras cosas.
Una cantidad de olores se entremezclan en las narices de los visitantes. El humo de la parrilla empaña los anteojos del hombre asador. Los anticuchos son saboreados por el público que le gusta comer carne de perro. Una cazuela de ave recién preparada hace temblar las glándulas gustativas y claramente sirve para calentar el cuerpo motivo de un día de lluvia.

Los vendedores te intentar clavar su oferta por donde sea. Eso es lo que despierta las ganas de comprar sin importar la calidad. Los precios juegan el rol de un ascensor, suben y bajan dependiendo la actitud inocente del comprador. En los centros comerciales situados en barrios altos, encuentras una que otra oferta cada cierto tiempo. En el Persa Bío-Bío hay que adoptar una postura rígida y un ceño fruncido para asegurarle al ofertante que no esta jugando con cualquiera.

Con un rostro ofensivo parecido al de un toro salvaje, con el ceño fruncido, un cuerpo robusto y fumando un cigarrillo. Es el vendedor de artículos para artes marciales. En este local, la persona que quiere realizar box, karate o alguno de sus derivados, obtendrá todo tipo de implementos. Cabezales, guantes, guantillas, puching ball, canilleras, entre otros. Los hombres son los más interesados por comprar estos productos de marca “ovin’s”. Para los que quieran hacer este tipo de deporte, pueden comenzar con unos guantes de 10 mil hasta 20 mil pesos, dependiendo el peso del material.


Una señora se acercó a otro reino del box. Todo tipo de accesorios la rodeaban. Parecía como un conejito en un ring. Le pregunta al vendedor sobre guantes de box. El lobo acechante le responde que los mejores, son los de marca “super star”, y le inventa características del producto que hasta Mike Tyson creería que son espectaculares. Por último le dice que se los regala por 23 lucas.

Otro tipo llega a la misma tienda y pregunta por guantes. Los colmillos de la fiera acecharon nuevamente y contó su monólogo. Pero esta vez, no se esperaría que el comprador le respondiera, que los guantes de 14 onzas y cuerina sintética no salen más de 10 lucas. El lobo que ahora parecía un cachorro, no supo que decir y los vendió en siete mil pesos. Es decir, en no más de 15 minutos, el producto puede bajar más de un 50% de su precio original.
Es por esto, que los que van a comprar al mall del pueblo, tienen que introducirse al “mundo de los vivos”. Para no quedar como un pollo rodeado de gatos.

Se nota que muchos productos están usados, sin embargo, los felinos siempre te asegurarán que está nuevo o con muy poco tiempo de uso. Una caja llena de bototos empolvados, chaquetas de camuflaje, medallas de guerra y palos negros llaman la atención. Puedes creer que estás en la Escuela Militar. Pero no. Más de cinco hombres con cabezas rapadas están comprando en este local. “Skin head”, es lo que dice en sus mochilas. La relación con el vendedor es muy seria. Ceño fruncido y respuestas cortas. Aquí no existe un regateo por el precio, simplemente se compra o no al costo establecido por el vendedor. Al ver en su chaqueta, él también mantiene relación con alguno de éstos grupos capturados en imágenes por el programa “en la mira” de Chilevisión.

Bío Bío es su nombre. Te recuerda que siempre, hay que andar con el pecho de gallo y regatear lo más posible. Esto sirve para que nadie se haga el “ví’o”. Porque en cualquier momento, un Fiat 600 te puede costar lo mismo que un Mercedes Benz.


NOTA: Agradezco a Partido Ecologista por la publicación de "Peligro latente que se puede evitar".

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